Situación actual




Los alimentos de riesgo

Entre las causas de contaminación, aparecen principalmente los siguientes alimentos

  • los huevos y sus derivados, que provocan aproximadamente 1/3 de las intoxicaciones,
  • las aves y en especial el pollo,
  • los alimentos que se consumen crudos.
a) Los huevos y sus derivados


Según el departamento de agricultura norteamericano, unos 2,3 millones de los 50 mil millones de huevos producidos cada año están contaminados por Salmonela enteritidis. Actualmente, se desarrollan dos vías de investigación: la vacuna para los pollos y la pasteurización de los huevos. No obstante, la prevención se basa principalmente en el mantenimiento de la cadena de frío y en el respeto máximo de las fechas de caducidad.

 



b) El pollo

No trataremos en este apartado las contaminaciones debidas a contaminantes orgánicos tales como la Dioxina (que ha abarcado recientemente los medios de comunicación), ya que es un tipo de contaminación accidental. Sin embargo, el pollo es portador frecuente de bacterias: la salmonela. La presencia de la salmonela no constituye en sí un riesgo especial, ya que el pollo casi siempre se consume cocinado.
No obstante, el pollo suele contaminar en la cocina otros alimentos que no se consumen crudos a través de la salmonela que transporta.
Esta contaminación se puede realizar de las siguientes formas:
- directamente: el pollo se encuentra en contacto directo con otros alimentos (por ejemplo, en el frigorífico).
- a través de las superficies que estarán posteriormente en contacto con otros productos alimenticios.
La opinión de la Organización Mundial de la Salud sobre este tema es clara: "actualmente, no se puede proporcionar a los consumidores carne cruda ni aves libres de agentes patógenos...". Por lo tanto, cada uno de nosotros debe adoptar las medidas recomendadas: una cocción adecuada de los alimentos, así como una higiene rigurosa con el objetivo de no contaminar otros alimentos que se consumen sin cocinar.


c) Los alimentos que se consumen crudos o poco cocidos

  • El pescado  
    Algunos de estos parásitos (tales como los Anisakis) pueden reproducirse o sobrevivir en el intestino humano después de consumir pescado crudo. El anisakis es una lombriz que vive en el estómago de los mamíferos marinos (delfines, ballenas...).
    Se elimina a través de los excrementos de los animales y se reproduce a partir de huevos que se abren en el agua. A continuación, los pequeños crustáceos ingieren las larvas y, a su vez, los peces ingieren a estos crustáceos. La mayoría de las especies pueden resultar afectadas (arenque, caballa, atún, salmón...).
    La enfermedad se manifiesta en el ser humano unas horas después de ingerir pescado que contenga parásitos (dolores gástricos, vómitos...).
    A modo de prevención se debe adoptar una serie de medidas básicas: se debe cocinar el pescado a 70°C, o bien, congelarlo durante algunos días a -20°C si se va a consumir crudo
  • La carne

La contaminación superficial no afecta a la carne que no se ha picado, ya que la cocción la elimina fácilmente. Sin embargo, si la carne está picada, la contaminación se distribuye por toda la pieza. Sólo se eliminarán las bacterias si se cuece perfectamente.
Por otro lado, es necesario recordar que la carne picada ultracongelada se debe cocer sin descongelarla previamente para evitar así que aumente el riesgo de multiplicación bacteriana en el alimento.

  • Las frutas y las verduras
    Raras veces son motivo de intoxicación. De hecho, los alimentos que consumimos casi nunca son nocivos en sí mismos (si bien algunas frutas exóticas suelen provocar alergias). No obstante, pueden desarrollar toxinas si no se consumen a tiempo. El riesgo principal procede de la contaminación por parte de un agente patógeno externo, ya sea en el momento del cultivo o durante su manipulación. .

 

Las alergias

Las alergias alimentarias representan aproximadamente un 2% del número total de alergias. Sin embargo, la gravedad de algunas crisis y, en particular, el riesgo  anafiláctico (potencialmente letal) nos obliga a ser prudentes. Prudentes no sólo ante productos exóticos (kiwi, litchi, mango, papaya…) con propiedades alérgicas frecuentes, sino también ante posibles alérgenos ocultos en otros alimentos. El cacahuete, por ejemplo, es el alérgeno alimenticio más extendido y aparece bajo múltiples formas y en diversos productos. Su concentración suele ser muy reducida y no se indica en el envase. No obstante, dicha cantidad basta para provocar una reacción alérgica. Los alimentos que se suelen encontrar entre los casos de alergias alimentarias son las nueces, la leche, los huevos o los crustáceos. Asimismo, la manipulación de los alimentos en el momento del envasado ha extendido el uso (por razones de higiene) de los guantes de látex, que se pueden convertir en un alérgeno alimenticio oculto.