- Nunca debemos jugar con un animal que no conozcamos. Puede portar muchos microbios y transmitir
alguna enfermedad a ti o a tu familia.
- Es estupendo tener un animal en casa, pero no olvides lavarlo regularmente (salvo si se trata
de un pez). Asimismo, debes limpiar su comedero, su cama, sus juguetes y todos los objetos que utiliza para evitar que los invadan los microbios.
- Después de jugar con un animal, aunque sea el nuestro, debemos lavarnos las manos.
- Algunas personas son más sensibles que otras a los agentes alérgenos transportados por los
animales: los enfermos, los ancianos, las embarazadas y los bebés.
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