Conclusión
La presencia de animales domésticos en el hogar o en el entorno próximo exige que se apliquen determinadas medidas de higiene, tanto para el hombre, como para el animal y el hogar. Estas medidas evitan en gran parte que el hombre se contamine de los microorganismos que suelen portar los animales. Las medidas de higiene básicas, sin perjudicar en absoluto a la estrecha relación que existe entre el hombre y el animal doméstico, consiguen limitar la proliferación de agentes patógenos. De este modo, protegen la salud de cada uno de nosotros. .