La higiene y los animales domésticos

 

Introducción

El perro, el gato, el conejillo de indias, la carpa dorada o, con menor frecuencia, la rata, el ratón, la migala o la pitón: los animales domésticos forman parte de nuestra vida. Viven diariamente en nuestras casas, descansan en nuestro comedor y duermen a veces junto a la cama de los niños.

No obstante, debido quizás a que su relación con el animal es muy antigua, el hombre no tiene siempre en cuenta los riesgos relacionados con este estrecho vínculo. Los animales pueden portar una gran cantidad de agentes patógenos o alérgenos y, en consecuencia, contagiar al hombre enfermedades de mayor o menor gravedad. Además, la presencia de un animal doméstico en casa o cerca de las personas exige que se apliquen determinadas normas básicas de higiene tanto al propio animal, como a las personas de su entorno y los lugares que habita.