Objetivos: la prevención de los riesgos

 


Las normas de higiene recomendadas al estar en contacto con un animal tienen como objetivo evitar los riesgos de que éste nos contamine. Estas básicas normas se pueden aplicar sin que ello perjudique la relación que une al animal con las personas que lo rodean.

Un comportamiento responsable disminuye los riesgos

** Se debe tener en cuenta que un animal, por adorable que sea, sigue siendo un animal. Por lo tanto:
- Debemos acercarnos con cuidado a aquellos animales que puedan morder o arañar (el perro, el gato, el roedor...), para evitar así cualquier riesgo de mordedura o arañazo. Especialmente, si nos encontramos en presencia de un animal desconocido. Del mismo modo, los animales exóticos pueden portar gérmenes desconocidos en Europa o agentes alérgenos muy potentes (moléculas urticantes que provocan violentas reacciones cutáneas). Por lo tanto, debemos tratarlos con precaución.


Cultivo de Mycobacterium tuberculosis (bacilo de koch)

  - En caso de arañazo o mordedura, es indispensable desinfectar la zona afectada con un producto antiséptico.

Por otro lado, se recomienda acudir a un médico si la mordedura es de un animal desconocido o exótico.

** Un animal puede transportar gérmenes sin que nos percatemos de ello. Por lo tanto:
- Se debe evitar que el animal duerma en la cama o en el dormitorio.
- Asimismo, se recomienda prohibirle el acceso a la cocina, ya que los agentes patógenos se pueden mezclar con la comida.

- Si el animal come de su plato o en la mesa, aumentará el riesgo de transmisión de los microorganismos que porta (cuyo número es especialmente elevado en la saliva). Tampoco debemos acariciar al animal mientras comemos.
 

- Asimismo, se debe evitar que el animal lama la cara, especialmente si es desconocido.

- Finalmente, una norma a tener en cuenta fuera de casa: la diseminación de los gérmenes que portan los excrementos de los perros se puede evitar si sus respectivos dueños los recogen de la calle.

 

 

 

Una higiene doméstica y animal correcta disminuye los riesgos
** la higiene del animal doméstico
Aunque las normas de higiene varían según el animal, existen unas normas básicas que se aplican a todas las especies.

- Se debe lavar al animal de forma regular. A los perros es necesario lavarlos y cepillarlos. Aunque los gatos se lavan solos, debemos cepillarlos con frecuencia.  


Xenopsylla cheopsis: pulga vectora de la peste

Esta medida se debe aplicar a cualquier animal con pelo.
- Se debe vacunar al animal (respetando las revacunaciones regulares) contra los principales microorganismos patógenos conocidos (el gato: la rabia, el tifus, la coriza…; el perro: la rabia). Asimismo, se debe llevar al veterinario si ha estado infectado por una cantidad importante de pulgas, garrapatas, sarna....

 

** la higiene general de los objetos relacionados con el animal
Se debe limpiar de forma regular cualquier objeto que entre en contacto con el animal, ya que éste puede portar microorganismos patógenos.

- Se deben limpiar de forma regular, así como desinfectar con un producto específico, objetos tales como los cajones de tierra y las jaulas, o los comederos o los cuencos que sirvan de recipiente para su comida.
- Asimismo, hay que limpiar de forma regular las mantas que se colocan en las cestas, los juguetes, los comederos, etc., utilizando un desinfectante apropiado y a una temperatura que sobrepase los 60°C (para destruir así los microorganismos). Además, se debe evitar lavar la ropa utilizada para los animales junto con la ropa de los dueños. De este modo se reduce el riesgo de contaminación cruzada.

- Se debe limpiar igualmente el suelo de las zonas a las que el animal tiene acceso (prestando una especial atención a las moquetas, que son un depósito de alérgenos).


- Después de tocar un animal, es necesario lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 1 minuto para eliminar todos los microorganismos que se hubiesen podido alojar en ellas.