Situación actual y análisis

 

Aumento de la población animal doméstica y urbanaLa población de animales domésticos en los países europeos ha experimentado un importante crecimiento durante el siglo XX. Casi una de cada tres familias posee un animal de compañía.
El mayor número registrado corresponde a peces, gatos y perros, si bien en estos últimos años ha aumentado considerablemente la tenencia de roedores. Hoy en día la variedad de animales que se alojan en los hogares es mayor, ya que algunas personas acogen a animales exóticos, como las serpientes o las arañas.


Determinados países europeos (Francia o Inglaterra) prohiben la importación de estos animales si su origen es salvaje.

 

Por otro lado, los animales necesitan una cierta libertad y la moda de los perros sueltos no es siempre compatible con la limpieza de las aceras o los jardines. Con respecto a este tema, la higiene y el civismo varían entre países.


No obstante, se debe tener en cuenta que los animales pueden portar microorganismos extremadamente patógenos, cuyo desarrollo se recomienda evitar.

 

 

Agentes patógenos presentes en los animales

Los animales pueden portar agentes patógenos. Si estos microorganismos se transmiten al hombre, le pueden provocar enfermedades de mayor menor gravedad. No es necesario que el animal esté enfermo para portar los microorganismos. Determinados microorganismos se pueden diseminar a través de los excrementos del animal.

Se denominan  zoonosis aquellas enfermedades que los animales pueden transmitir al hombre. Existen varías categorías de microorganismos patógenos responsables de provocar estas enfermedades, cuyo número es bastante considerable.
Algunos ejemplos:

- Bacterias y protozoarios: toxoplasma (las uñas de los gatos), toxocara (en los excrementos de perros y gatos, etc.), leishmania (en el pelo de los roedores, perros, gatos, …), salmonela (en la piel de los reptiles).

 


Microsporum canis, agente de la tiña.



Leishmania amazonenzis, agente de la leishmaniosis.

- Hongos: tiña (en la piel de los gatos), etc.
- Parásitos: garrapatas, pulgas (en la piel de perros, gatos, etc.), equinococos (en los excrementos de los perros, zorros, roedores...).

- Virus: rabia (en la saliva de los perros, zorros, etc.), hantavirus (saliva de los ratones silvestres), psitacosis (pájaros).

Existen otros agentes denominados agentes alérgenos: se trata de moléculas segregadas por el propio animal o transportadas en el pelo, las plumas o la piel (que facilitan la diseminación).

 

Las vías de contaminación

El contacto entre el hombre y el animal es frecuente, lo que demuestra su afecto mutuo. En ocasiones, este contacto puede resultar agresivo. Se puede entrar en contacto con los agentes patógenos en numerosas circunstancias. Por lo tanto, la higiene relativa a los animales domésticos resulta esencial.

 

Garrapatas macho y hembra



** El contacto con el animal: es un acto frecuente el acariciar a perros, gatos, roedores o incluso a animales exóticos, y no es extraño ver que la gente mete la cabeza en el pelo de las mascotas. El pelo es portador de sustancias que pueden ser muy alérgicas para la piel. La piel del animal puede tener parásitos. Asimismo, puede que toquemos con la mano objetos (comederos, juguetes...) o superficies (arena, hierba, cajón de tierra...) que hayan estado anteriormente en contacto con el animal: la contaminación de los parques de arena por los excrementos de los perros o los gatos es el ejemplo más representativo.

** El contacto con la boca: es muy habitual que los perros y los gatos laman la mano. En ocasiones, el animal lame la boca del niño, lo cual favorece la transmisión de agentes patógenos (cuyo número es especialmente elevado en la saliva).

** Las mordeduras y los arañazos: facilitan la transmisión de enfermedades al hombre, ya que los agentes patógenos pueden pasar a la sangre. Una mordedura, por ejemplo, puede transmitir el virus de la rabia si éste se encuentra presente en la saliva del animal.

** La inhalación: aunque resulta más difícil de percibir, la inhalación provoca el contacto del organismo con los agentes alérgenos.

 

Enfermedades que pueden ocasionar en el hombre los agentes patógenos
** Algunas enfermedades provocadas por los agentes patógenos trasmitidos por los animales

Aunque se mediaticen, los casos de estas enfermedades son poco frecuentes. No obstante, existen algunas excepciones significativas:

la toxoplasmosis,que provoca graves malformaciones en el feto a través de la madre; la  rabia, que conlleva la muerte tras una serie de reacciones de tipo neurológico; la equinococosis , especialmente difícil de percibir, ya que el parásito que la provoca se oculta en deshechos en los parques de arena. Afortunadamente es poco frecuente, ya que ocasiona un ataque de hígado que puede ser grave o incluso mortal;


Virus de la rabia en forma de bala de revólver (coloreado artificialmente)



Toxoplasmosis: quiste, enfermedad parasitaria intracelular

 

la salmonelosis provoca importantes trastornos digestivos, septicemia y meningitis; la enfermedad de Lima trasmitida por las garrapatas daña el sistema nervioso; la  Leishmaniosis y las Dermatosis provocadas por hongos (tiña...) son algunas de las enfermedades más frecuentes


** Las alergias
Las alergias causadas por los animales son bastante frecuentes. El 50% de los niños alérgicos son sensibles a los agentes alérgenos transportados por los gatos, los perros u otros animales domésticos. Estos agentes provocan reacciones en el organismo de diversa gravedad, que pueden ser localizadas o generalizadas: reacciones respiratorias (asma), oculares (enrojecimiento, picores, inflamación), cutáneas (urticaria, rojeces, picores...), edemas, etc.
Basta con el contacto o la simple presencia de los alérgenos en un lugar frecuentado por el hombre y los animales para que se originen dichas reacciones. Las de tipo respiratorio suelen ser las más comunes. Las reacciones alérgicas pueden aumentar si se descuida la higiene del lugar frecuentado por el animal. En tal caso, no se elimina al alérgeno mediante la limpieza (moquetas sin aspirar, ventilación inadecuada, etc.) y la exposición a éste es continuada, lo que provoca el agravamiento de las reacciones alérgicas. Dicho esto, se podría afirmar que la eliminación total de un agente alérgeno es difícil de conseguir, por lo que lo más recomendable es que las personas alérgicas no tengan animales en casa.

Asimismo, se debe tener en cuenta que las alergias (como otras enfermedades) afectan de distinto modo a cada persona: las personas inmunodeprimidas, los ancianos, los niños o las mujeres embarazadas (así como el feto) son especialmente sensibles a los agentes patógenos y a los alérgenos, ya que su sistema inmunitario es menos efectivo o está regulado de diferente forma. Por lo tanto, en todos estos casos se deberá tener un cuidado especial a la hora de entrar en contacto con los animales