Clasificación de los riesgos
En la casa existen numerosas zonas propicias para la contaminación y el desarrollo bacteriano:
una clasificación realizada recientemente señala cuatro tipos de peligros de contaminación,
organizados en función de los factores que los originan.
Entre ellos, se encuentran:
- los focos de concentración. Corresponden a todas las zonas húmedas de la casa, en las que se desarrollan principalmente los microbios. Se incluyen entre estos focos los sifones, la taza del retrete, el fregadero, el escurreplatos, etc. Aunque es frecuente que estas zonas estén colonizadas, basta con descontaminarlas de forma regular para limitar el riesgo microbiano, ya que en dichos focos se suelen utilizar líquidos limpiadores y los gérmenes están localizados.
- los diseminadores. Se trata de los utensilios utilizados para la limpieza, en los que se desarrollan los microorganismos. Se incluyen, entre otros, estropajos, bayetas, manoplas, toallas, paños y cepillos. Estos objetos favorecen el desarrollo de microorganismos debido a que están siempre contaminados y húmedos. Asimismo, constituyen unos vectores extremadamente importantes de contaminación cruzada, ya que son utilizados por todos los miembros de la familia. Dado que el riesgo de contaminación es elevado, es preciso desinfectarlos con frecuencia, especialmente después de cada uso.
- las superficies en contacto con las manos o los alimentos. Son unos vectores potentes de contaminación cruzada, ya que concentran y diseminan gérmenes de todo tipo. Las superficies que sólo están en contacto con las manos son: los pomos de las puertas, las tapas de los retretes, las bañeras, los teléfonos, etc. Las superficies que están en contacto con las manos y los alimentos son: las tablas de cortar, las superficies de trabajo, los frigoríficos, los utensilios de cocina, etc.
- el resto de superficies. En esta última clase se incluyen los suelos, las alfombras, las superficies del comedor y de los dormitorios, los muebles y aquellos objetos cuya exposición a la contaminación es menor.
En Estados Unidos, la población pasa de media un 90% de su tiempo en casa (según la agencia EPA). Este estudio plantea una serie de cuestiones sobre los riesgos vinculados al estilo de vida sedentario, al tiempo que destaca la importancia de la higiene de la casa. En Europa, no obstante, la proporción de tiempo que se pasa en casa “sólo” alcanza el 75%. La casa, además de ser un lugar para el descanso, constituye un centro de comunicación, de estudio, etc. Gracias a la unión de la televisión, la informática, Internet y el resto de tecnologías modernas, el individuo puede lograr todo lo que desea sin salir de casa. La hospitalización en el domicilio (hecho cada vez más frecuente), así como la convivencia de ancianos en el hogar, exige una higiene más intensiva para evitar que estos grupos de personas más vulnerables se infecten.
Las medidas de higiene se aplican para reducir la contaminación de las diferentes superficies (incluidas las manos) hasta un nivel que no perjudique a la salud. No se trata de esterilizar el medio en el que vivimos, sino de reducir la cantidad de agentes patógenos que en él existen (a los que estamos expuestos constantemente), de modo que no resulten perjudiciales para nuestra salud ni para la de aquellos que nos rodean
Una cifra que se debe conocer es la que indica el grado de contaminación del fregadero de la cocina, 100.000 superior a la del cuarto de baño (que la gente suele mencionar espontáneamente como el lugar más contaminado de la casa). Existen diversos factores que muestran la importancia de las medidas de higiene en la cocina:
- es la habitación más frecuentada por todos los miembros de la familia |
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- los estudios realizados en las últimas |
Salmonela. Bacteria responsable de la salmonelosis (la zoonosis más extendida) y de toxi-infecciones alimentarias (contaminación por ingestión de alimentos mal cocinados). Colores manipulados. |
Algunos consejos básicos
- Lavarse bien las manos antes de tocar los alimentos. Esta medida se debe aplicar siempre, especialmente después de
acariciar un animal doméstico o haber ido al aseo. En caso de herida, cubrirla con un vendaje hermético.
- Comprobar que el fregadero y las superficies que lo rodean se limpian con regularidad.
- Mantener constante la temperatura del frigorífico (entre 0 y 4°C) y limpiarlo siempre que sea posible, al igual que las alacenas. Colocar la carne y las aves crudas en una bandeja o un
plato.
- Esperar siempre a que las superficies lavadas (de trabajo, frigorífico) se sequen correctamente
antes de colocar los alimentos.
- Lavar y desinfectar el cubo de basura y la zona de alrededor (ya que los desechos pueden haber
caído fuera al arrojarlos). Puesto que la concentración bacteriana en el cubo de basura es elevada, es importante vaciarlo a diario y lavarlo con regularidad.
- Cambiar frecuentemente los paños de cocina y limpiarlos cuidadosamente. Un reciente
estudio europeo (citado anteriormente) indica que una de cada tres personas encuestadas afirma cambiar todos los días el paño de cocina sucio por uno limpio y el 57% lo cambia al menos una
vez a la semana. No obstante, la escalofriante cifra de 21 millones de europeos (7%) declara que sólo cambia los paños de cocina cuando están completamente sucios o cuando se acuerda.
- Se debe prestar una atención especial a los estropajos. A pesar de que se consideran el mejor
objeto para la limpieza, los estropajos pueden contener un gran número de bacterias debido a su constante humedad. |
Sección de una listeria monocitogenes. Agente de la listeriosis o "enfermedad del frigorífico" (colores manipulados). |
Asimismo, se recomienda utilizar toallitas desechables para las limpiezas rápidas.
Algunos consejos adicionales en caso de abandonar la casa temporalmente:
- Comprobar que no quedan productos perecederos, eliminar las migas y otros desechos que puedan
atraer a insectos y favorecer el desarrollo bacteriano durante la ausencia.
- Lavar las superficies de trabajo.
- Si se desenchufa el frigorífico, es necesario limpiarlo, secarlo y dejarlo abierto.
- Lavar los paños de cocina, desinfectar los estropajos y los cepillos que queden alrededor del
fregadero.
El ambiente caluroso y húmedo del cuarto de baño favorece la proliferación de bacterias. Además, en las superficies de la ducha, la bañera y la cortina suele quedar
una fina capa de agua jabonosa, que contiene una gran cantidad de bacterias corporales. Si las cortinas del baño son de tela, se pueden meter en la lavadora a baja temperatura.
En algunos países, como Francia, la gente suele utilizar una manopla durante el baño, No obstante, es conveniente saber
que su estado húmedo casi permanente crea unas condiciones ideales para el cultivo bacteriano, Por lo tanto, se debe cambiar con frecuencia y escoger aquellas fabricadas con un material fino
para que se sequen con mayor rapidez.
Algunos consejos prácticos
- Limpiar y desinfectar regularmente la bañera, el lavabo y los aseos.
- No olvidar las puertas, los pomos, los bordes de la taza del retrete, la fontanería del lavabo y de la bañera.
- Extender las toallas después de cada uso para que se sequen.
- Asignar una toalla diferente a cada miembro de la familia.
- Ventilar con regularidad la habitación para facilitar la evacuación del vapor de agua.
El lavado de la ropa
Recientemente, un grupo de científicos se ha interesado por los factores de riesgo que pueden contribuir a la propagación de las enfermedades infecciosas a través del lavado de la ropa. Todo el mundo sabe que en los cuartos de baño y la cocina el riesgo de propagación microbiana es elevado. No obstante, casi nunca se menciona la ropa como vector potencial de contaminación. Investigaciones recientes han demostrado que los microbios pueden pasar de un tejido a otro y de la superficie del tambor de la lavadora a la ropa que se va a lavar. Incluso las manos pueden contribuir a esta propagación al manipular la ropa mojada recién lavada. Desde hace años, se considera que los microbios se eliminan lavando la ropa con agua muy caliente. Sin embargo, cada vez se utiliza el agua a una temperatura más baja y se le añade menos lejía para consumir menos energía, reducir la cantidad de agua (debido a la preocupación por el medio ambiente) y cuidar los tejidos modernos. Resultado: la manera en la que se lava hoy en día no destruye siempre todos los gérmenes presentes en los tejidos. Determinados gérmenes (procedentes de los alimentos, de nuestro cuerpo o de otros orígenes) pueden sobrevivir al ciclo de lavado y propagarse desde las manos a otras superficies. Entre ellos, se encuentran Staphylococcus aureus y el Klebsiella pneumoniae, dos gérmenes que se incluyen entre los tipos más comunes y difíciles de eliminar.
Según los microbiólogos, la cantidad de bacterias que sobreviven al lavado va en aumento. El uso de agua fría en lugar de agua caliente podría ser una de las causas principales. Si la ropa se lavara a 40° C presentaría una cantidad de bacterias 500 veces menor que antes del lavado. Si la misma ropa se lava a 30°C, la cantidad sería sólo 10 veces menor.
Aunque para una familia con un estado de salud perfecto los riesgos de contaminación son mínimos, las personas convalecientes pueden transmitir sus microbios o enfermar debido a su vulnerabilidad. Asimismo, la ropa contendrá un mayor número de bacterias si seca al aire libre en lugar de en una secadora, ya que permanece mojada más tiempo.
Para controlar eficazmente la propagación de gérmenes potencialmente patógenos, debemos tener en cuenta los siguientes consejos:
- Antes de lavar, separar siempre los artículos "de riesgo", tales como la ropa interior, los paños de cocina, la ropa de
bebé y artículos parecidos. Aunque el número de personas que realiza esta clasificación varía considerablemente en función del país, la cifra se suele situar alrededor del 30% (un porcentaje
bastante reducido si se tienen en cuenta los riesgos potenciales que conlleva el no realizar esta clasificación).
- Lavarse las manos con agua caliente jabonosa después de introducir la ropa en la lavadora y después de manipular la
ropa mojada lavada. Aunque es bastante frecuente que la población se lave las manos tras manipular la ropa sucia, es muy poco habitual que lo haga tras tocar la ropa mojada limpia, ya que
existe la idea errónea de que la ropa lavada no contiene ningún microbio.
- Buscar los productos que eliminan de forma eficaz los microbios.
- Lavar la ropa sucia la antes posible, principalmente si se trata de ropa mojada (como las toallas de baño).
- No esperar a que las prendas estén muy sucias para lavarlas. Cuanto más elevado sea el nivel de bacterias antes de lavar la ropa, más probabilidad existe de que éstas no se eliminen totalmente tras el lavado.
El polvo de la casa representa un importante foco de alérgenos (sustancias responsables de las reacciones alérgicas de las personas predispuestas), de los cuales los ácaros son los más numerosos. Los ácaros son unos bichos pequeños, imposibles de observar a simple vista, que viven sobre todo en los tejidos, la lana y las plumas. Los ácaros adoran el calor y la humedad. Se alimentan de minúsculos trozos de piel que las personas pierden todos los días (descamación). Los ácaros se suelen encontrar en las almohadas, en las viejas mantas de lana, en los juguetes de peluche, etc.
En la cama, el nivel de humedad es idóneo a causa de la transpiración (y los ácaros encuentran de qué alimentarse). Aunque no vuelan, al hacer la cama, sacudir las mantas, pasar la aspiradora o mullir las almohadas se esparcen a través del aire de la habitación. |
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La inhalación de una concentración determinada de ácaros puede provocar manifestaciones alérgicas diversas, especialmente respiratorias: rinitis (estornudos repetidos, nariz congestionada, ojos llorosos) y asma.
El asma es una enfermedad de los bronquios, que reaccionan de manera exagerada ante la presencia de agentes irritantes. Esta hiperreactividad supone la contracción de los músculos bronquiales y la inflamación de la pared de los bronquios. En determinadas circunstancias (casos de esfuerzo, enfermedad o alergia), los músculos bronquiales se contraen brutalmente y reducen el paso del aire. Esto produce el ataque de asma, que se caracteriza por la dificultad para respirar, tos y una respiración silbante. Para evitar estos ataques, además de la prescripción de un tratamiento de base, se deben poner en práctica las medidas que permiten eliminar las causas desencadenantes
Consejos prácticos para luchar contra los ácaros
Los ácaros se encuentran por todas partes, incluso en las casas más limpias. El alérgico a los ácaros enfermará menos (o
nada) si se disminuye la presencia de estos alérgenos o se les elimina por completo. Para ello, se pueden aplicar diversos métodos.
Se puede, por ejemplo:
- destruir los ácaros con la aplicación de temperaturas elevadas (lavar la ropa a más de 55°C). Asimismo, existen productos que los matan (los acaricidas).. |
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- limitar la proliferación de los ácaros reduciendo la humedad de la habitación y el calor del
dormitorio (con lo cual resulta más difícil que sobrevivan y se multipliquen). |
- eliminarlos con la ayuda de determinados productos que se comercializan en forma de toallitas y que
resultan especialmente eficaces para capturar estos alérgenos. En su defecto, se puede utilizar un trapo húmedo. La aspiradora es más eficaz que la escoba, siempre y cuando incluya un filtro
que retenga los alérgenos. De no ser así, estas minúsculas partículas vuelven fácilmente a la atmósfera.
- reducir las superficies enmoquetadas de la casa.