Los grandes logros
de la ciencia y la higiene
La rabia:
La rabia se incluye entre las enfermedades que han conseguido conmover a la población y extender
el pánico por todo el mundo. Louis Pasteur, descubridor del principio de la vacuna, dedicó todas sus investigaciones a la erradicación de esta enfermedad y apoyó en los trabajos de otros
científicos, en especial en los del inglés Jenner: tras descubrir el principio de atenuación (disminución del poder infeccioso de un agente patógeno), creó la primera vacuna que se podía
administrar al hombre. Asimismo, elaboró una vacuna antirrábica a partir de una médula de conejo contaminada que había perdido su poder infeccioso. Antes de administrarlas al hombre, se
probaron estas primeras vacunas en perros. El 6 de julio de 1885, Pasteur inyectó la vacuna a un joven mordido por un perro rabioso, Joseph Meister. Esta vacuna detuvo la infección: acababa
de surgir una revolución terapéutica.
La difteria:
Esta enfermedad se caracteriza por la formación de falsas membranas en la entrada de las
vías respiratorias. La difteria constituía la mayor causa de mortalidad infantil a finales del siglo XIX, registrándose decenas de miles de casos cada año. En 1888, Emile Roux y Alexandre
Yersin descubrieron que el origen de la enfermedad no se encontraba en el bacilo identificado, sino en la toxina que éste producía. Por lo tanto, era preciso averiguar cómo controlar el
veneno. Gracias a los trabajos de Emile Behring, un médico alemán que logró identificar la antitoxina, Emile Roux y sus colaboradores elaboraron un método de tratamiento curativo en 1844: la
seroterapia.
Fue Gaston Ramon quien, en 1926, desarrolló la vacuna contra esta enfermedad a partir de toxinas
inactivas.
La tuberculosis:
Es una enfermedad infecto-contagiosa que afecta a los pulmones. En algunos países,
tales como Francia, la tuberculosis ocasionó a principios del siglo pasado una tasa de mortalidad anual equivalente aproximadamente a la séptima parte de la población. El microbio
responsable de la tuberculosis es el bacilo de Koch, descubierto en 1881 por el microbiólogo alemán del mismo nombre. No obstante, el descubrimiento de un suero o de una vacuna se retrasó
bastante, ya que la localización pulmonar del bacilo hace que la enfermedad se convierta en crónica. Albert Calmette, miembro del Instituto Pasteur, fue quien elaboró la vacuna B.C.G.
(Bacilo de Calmette y Guérin), que se probó en el hombre en 1921.
La peste:
Esta enfermedad, conocida como el "Castigo de Dios", fue una de las plagas más terribles
de la historia de la humanidad, que acabó con millones de seres humanos en todo el mundo. La peste (patología altamente contagiosa que se transmite a través de una pulga) se debe a un bacilo
identificado por Alexandre Yersin en 1894. En su honor, el bacilo tomó el nombre de Yersinia pestis. Tras determinar el bacilo causante, A. Calmette elaboró un suero contra la peste. Más
adelante, Girard y Robic elaboraron una vacuna atenuada eficaz en 1930. Aunque, en la actualidad, los tratamientos antibióticos logran curar la enfermedad en la mayoría de los casos, debemos
tener presente que pueden resurgir cepas resistentes: en los últimos 15 años, 24 países han declarado en la OMS más de 18.000 casos de peste en humanos.