Objetivos

 

Aunque la situación es complicada, existen diversas soluciones. Basta con que todos conozcamos un poco mejor los problemas relacionados con la higiene. Por lo tanto, se debe poner en marcha un programa de concienciación colectiva, basado en una transmisión de información eficaz y una educación que aporte las nociones fundamentales de higiene.

Sensibilizar a la población sobre los diferentes tipos de higiene diaria y los riesgos existentes: los cuatro siguientes grandes bloques, relacionados con la higiene diaria, exigen que se aplique un comportamiento razonado muy sencillo.


 

La higiene corporal

Pieza clave de la higiene en general, ya que el cuerpo es el origen y el punto de destino de numerosas enfermedades.

Una correcta higiene corporal permite evitar un gran número de patologías.

 


La higiene doméstica

La higiene doméstica resulta esencial en aquellos países en los que la población suele pasar más de tres cuartas partes del tiempo en casa.

La higiene alimentaria

Ya sea en casa, en el sector industrial o en la restauración, este tipo de higiene se debe convertir en un comportamiento reflejo que permita evitar la proliferación de nuevos riesgos alimentarios.
Finalmente, en relación con el deseo creciente de tener animales domésticos, no debemos ignorar los posibles riesgos que esto conlleva (que pueden aparecer ante el mínimo descuido de las reglas higiénicas básicas).



Inculcar las reglas y medidas de higiene básicas
Se deben incorporar rápidamente a nuestro registro de comportamientos reflejos para, de este modo, conseguir la conservación mecánica de la salud de toda la población. El ejemplo, la repetición y la educación son primordiales para una buena aplicación de las normas de higiene corporal, doméstica, alimentaria o animal. Del mismo modo, es preciso realizar cada vacunación (de importante valor preventivo) en el momento oportuno y cumplir los plazos de repetición de las vacunas.

La vacunación
Descubierta por Jenner en 1796 y recreada en laboratorio por Louis Pasteur en 1879, la vacunación ha cambiado por completo los datos de prevención contra las enfermedades. El primer principio consiste en inocular un tipo de microbios muertos o no virulentos en el organismo para obtener una reacción inmunitaria de este último sin que corra riesgos patógenos. La secreción de sustancias capaces de luchar contra estos microbios inmunizará el organismo a corto o largo plazo.
La revacunación reforzará la defensa inmunitaria especifica cuando sea necesario. Según el país, se recomienda seriamente poner determinadas vacunas a los niños. En el marco de la vida en comunidad puede llegar a resultar incluso obligatorio. Tal es el caso en Francia de la BCG (contra la tuberculosis) y de la vacuna contra la difteria, el tétano y la poliomielitis. Asimismo, se recomienda suministrar las vacunas contra la tosferina, la rubeola, las paperas, el sarampión y la hepatitis B (siempre bajo recomendación médica). Estas enfermedades pueden tener graves repercusiones y, por tanto, se deben evitar en todo momento. El médico será el responsable de establecer un calendario de vacunación adaptado a cada situación.

Puesta en práctica de una higiene colectiva
La fase siguiente consiste en integrar las diferentes nociones de higiene dentro de un proceso que abarque a toda la sociedad. Esta forma de unificación permitirá difundir rápida y eficazmente los diferentes mensajes de salud relativos a la higiene y, en consecuencia, optimizar su alcance y los resultados. Para esta toma de conciencia colectiva es necesario impulsar la educación individual de los adultos y la puesta en práctica de las enseñanzas impartidas en la escuela primaria, hasta conseguir que las diferentes nociones pasen al campo de la experiencia. En este aspecto, resulta obligatorio recordar el papel fundamental de los profesores.